Artículo escrito:

  • el 23.06.2009
  • a las 01:12 PM
  • por Fede

Ávila va por todo 0

Por Alex Milberg
Revista Newsweek

Aparece en cualquier momento. Melosa y estridente, la cumbia se suma a la charla cada vez que a Carlos Ávila le suena su celular. Por ahí está explicando el mejor negocio de su vida o cómo hizo para recuperarse de las pérdidas millonarias que padeció en el 2001. O repasando con lujo de detalles cómo se sintió apoyado o presionado por el Grupo Clarín. O su duelo tras la separación con quien fue su socio y amigo durante más de dos décadas. En los momentos de mayor tensión, como una casualidad tragicómica, el ringtone de “Bombón asesino” acapara toda la atención (”Parece un bombón insaciable, seguro un bombón masticable, me como el bombón”).

A lo largo de dos encuentros en su living en la avenida Libertador, con vista al río y al Jardín Japonés, el empresario no se limitó a explicar por qué sueña con ser presidente de River Plate. Como si escribiera un manual para entrepreneurs argentinos, describió las lecciones que le dejó el mayor fracaso económico de su vida tras su millonaria inversión en América Televisión y otros medios en el año 2000 : qué aprendió y cómo lo superó.


Por último, a lo largo de un relato que va de Julio Grondona a Héctor Magnetto, revela un proyecto que podría cambiar para siempre el negocio del fútbol y la vida de los clubes. Extractos:

- La campaña legislativa hoy acapara, con razón, la atención de los medios. ¿Hasta cuándo esperará para lanzar su candidatura?

- Con los afiches ya empezamos. El lanzamiento será en octubre.

- ¿Passarella será su compañero de fórmula?

- Alguna alianza haremos seguro. Passarella no sé si se puede presentar, aún no lo sabemos. River necesita a alguien con experiencia probada, con éxito en el mundo del deporte, y yo cumplo con ese requisito. Los demás, no tanto.

- ¿Por qué?

- Es muy simple. En la Argentina, los clubes son administrados por simpatizantes. Son médicos, abogados, con buenas intenciones, pero no conocen el negocio. Yo fui la persona que transformó la economía del fútbol. Empecé en el año ‘85 cuando el fútbol estaba destruido, todos robaban los goles en la televisión, los derechos no existían. Yo estaba en golf y pasé a inventar Fútbol de Primera.

- ¿Cree que los clubes aún no son del todo profesionales?

- A los clubes les falta profesionalismo. En el Primer Mundo, tienen estructuras profesionales en la comercialización y en el marketing. Pasa en todos los deportes de élite, béisbol, básquet, fútbol. El manager puede ser un ex ídolo, alguien respetado, pero el marketing y el negocio están en manos de profesionales. Y pienso revolucionar el fútbol.

- ¿Revolucionar el fútbol? ¿a qué se refiere?

- A que los clubes recuperen los derechos que le pertenecen. Los artistas deben cobrar más que los representantes. Y hoy los clubes cobran mucho menos de lo que deberían. Están impedidos de explotar sus derechos. No pueden vender Internet. No perciben sus derechos internacionales. No tienen sus videotecas. ¿Y sabe por qué?

- ¿Por qué?

- Porque Julio no me escuchó. En 2007 me vino a ver para que lo ayudara a mejorar la situación de la AFA y de los clubes. Yo ya no estaba en Torneos. Con mi estudio analizamos todos los contratos y los aspectos legales y llegamos a la conclusión de que el contrato vigente tenía una falla y podía cambiarse. Le propuse un plan de negocios a 2014, incluía un inversor indio dispuesto a garantizar los 60 millones de dólares que la AFA cobraba en ese momento. Mi propuesta era clara: los clubes recuperaban sus derechos, no los compartían con nadie y la AFA negociaba directamente con los distribuidores de cables. No se lo quitaban a Clarín porque a través de sus cables podían obtenerlo. Torneos sería contratada por las operaciones. Pero al final, Grondona renovó con Clarín: logró un aumento del fee pero los clubes siguen sin ser dueños de sus derechos.

- Su plan falló. ¿Por qué dice que aún puede revolucionar el fútbol?

- Desde River, porque voy a cambiar la situación financiera y deportiva de una institución deportiva y social tan importante de nuestro país. Y por fuera de River porque soy la persona que más conoce del negocio del fútbol. Lo que detectamos con el estudio de abogados sobre la fragilidad del contrato aún lo sostengo. Y en algún momento se va a democratizar esta situación para los clubes.

- ¿Cómo?

- Creo que la Ley de Radiodifusión tiene que servir para ordenar el acceso a la información, no sólo los medios de comunicación sino también los contenidos, y el fútbol es un contenido importante. La cultura y la música son contenidos importantes. Tomemos países vecinos: Brasil tiene una ley de radiodifusión ejemplar que garantiza la difusión de la cultura en un sentido amplio.

- ¿Pero cómo relaciona la Ley de Radiodifusión con el fútbol?

- La Ley de Radiodifusión puede contribuir, de algún modo, para que los clubes, que son de la gente, recuperen sus derechos. Con el mismo espíritu con el que quieren democratizar el acceso a la información, es inviable sostener un modelo en el cual existe una situación de posición dominante en la que un grupo tiene los derechos y a la vez es el courier (distribuidor). Para eso, el Gobierno puede aplicar la Ley de Defensa de la competencia donde no puede avalar bajo ningún concepto que haya una posición dominante en el negocio. Y el contrato vigente de la AFA por los derechos, legalmente, es frágil y podría revertirse.

- ¿Es una revancha de su parte hacia Clarín o Julio Grondona?

- En absoluto. Con Clarín he sido socio y siempre he tenido una relación de amores y odios. Con Héctor Magnetto tuve siempre una excelente relación que incluso lamento no haber profundizado. Pero Clarín seguiría en el negocio, sin duda, como courier a través de sus cables. Y con Julio nos conocemos muy bien, no puede olvidar que yo desarrollé este negocio y este cambio fortalecería aún más a la AFA.

- En este contexto, ¿cree que podría haber partidos gratis por televisión?

- Con la Selección puede ser. Hace años, en el Salón Blanco, tuvimos una presentación con Néstor Kirchner donde se anunció que los partidos de la Selección eran de interés nacional y se pasarían en forma gratuita. Fue una decisión de Estado. Pero hay una gran diferencia entre transmitir gratis un partido de la Selección y los clubes.

- ¿Cuál?

- La Selección puede ir gratis por TV abierta porque al artista le paga otro. Está financiada, en última instancia, por los clubes de fútbol. A Messi no le paga la AFA, le paga el Barcelona. La AFA, a lo sumo, le paga un viático. Son los clubes los que financian a las selecciones. ¿Pero cómo se mantiene a un equipo de un club si no es con los derechos de la TV? ¿Cómo se les paga el sueldo a las estrellas como Riquelme, Messi o Verón? Además, el dinero no es sólo para el fútbol, sino para financiar a los clubes, que cumplen un rol social muy importante. Por eso la ley de radiodifusión puede abrir una oportunidad en este sentido, siempre y cuando lo haga con profesionalismo. Vale lo mismo que dije antes de los clubes: es un negocio muy complejo, millonario, que muy pocos conocen a la perfección.

- ¿A qué se refiere?

- La Ley de Radiodifusión sin dudas generará mucha controversia porque es un debate pendiente en nuestra sociedad. Pero en lo que se refiere al fútbol, esta ley podría contribuir para, en un aspecto, fortalecer una política de Estado para el deporte, en especial para los clubes. ¿Se da cuenta entonces, por qué tengo que ser presidente de River?

- ¿Sueña hacer lo que hizo Macri en Boca ?

- No. Voy a ser el Carlos Ávila de River. A Mauricio lo respeto. Hizo una muy buena gestión administrativa financiera, transparente.

- ¿Para lograr los éxitos deportivos, buscará un manager?

- Me gustaría tener un manager de fútbol, en lo posible que haya transitado por River. El manager conoce los códigos, el lenguaje, el idioma que se maneja en el vestuario y los dirigentes a veces lo desconocen.

- ¿Passarella, Francescoli, Ramón Díaz?

- Un perfil como el de Enzo o Passarella si no pudiera ser candidato… Ramón Díaz está todavía para dirigir.

- ¿Cómo califica la gestión del presidente Aguilar?

- Cero. No sé si hay corrupción pero sí hay falta de transparencia, y es un matiz. El socio de River debería tener la posibilidad de conocer los activos que tiene. Hay jugadores, como Falcao, de los que nadie sabe qué porcentaje tiene el club, quiénes son los dueños

- ¿Qué hará con la barra brava?

- Existieron, existen y existirán, pero hay que controlar la transparencia y garantizar la seguridad.

- Ávila, en los últimos tiempos, la barra brava de River no sólo avanzó en los negocios del club sino que también se vio involucrada en homicidios…

- El sol no se puede tapar con la mano. La llamada barra brava de River cometió asesinatos, se mataron entre sí, atacaron a socios en los quinchos, eso es una absoluta realidad, producto de una falta de conducción y de controles. River perdió la entidad del respeto hacia la institución. Pero hay que distinguir entre los hinchas y los delincuentes. Hay gente muy honorable que en la semana se pone traje y corbata Hermes y el domingo va a la popular.

- ¿Cuáles fueron los mayores negocios de su vida?

- En 1994 comencé a gestionar la venta de Cablevisión al grupo Liberty. Ahí, Clarín, que era socio mío en el negocio del fútbol, me pidió que me retirara de ese negocio.

- ¿Cómo se lo pidieron?

- Tuvimos una comida en Tomo I y Lucio Pagliaro me pidió que dejara de interceder en esa operación. Pregunté qué me ofrecían a cambio, pero no como una comisión, sino como perspectivas a futuro, dada nuestra relación ya existente. Pagliaro me miró y me dijo: “Nada”.

- ¿Entonces?

- Entonces avancé muy fuerte con los americanos y trabajé muy duro para que mi amigo Eduardo Eurnekian cobrara sus primeros 300 millones de dólares, que fue lo que obtuvo por esa venta. Por esa operación, logré que Liberty me comprara en 75 millones de dólares una participación minoritaria en TyC. El segundo fue haber vendido al CEI y a Telefónica, más participación de TyC en el año ‘97.

- ¿Cómo empezó el peor negocio de su vida?

- En el año 2000 intenté consolidar el poder en el fútbol a través del armado de un grupo de medios. Fue así como compré la radio La Red, un 20% de Ámbito Financiero, y necesitaba un canal de televisión. Telefónica ya tenía Canal 9 y Telefe. Y Eurnekian aceptó venderme América. Negociamos un precio. Y finalmente Eurnekian me vendió el 80 por ciento en 120 millones de dólares.

- ¿Parecía una oportunidad y se convirtió en una pesadilla?

- En ese momento la torta publicitaria era en 300 millones de dólares. Yo estimaba que con una buena gestión podíamos hacer un buen negocio, junto a la radio y demás. Al año de haber comprado América, la torta cayó a 30 millones. El negocio era inviable. Entré en default y perdí mis acciones en Torneos y Competencias, ya que las había dado como garantía al Bank of America. Perdí todo.

- ¿Cómo superó el bajón, el impacto de la derrota?

- (Se toma la cara con las manos). Busqué alianzas, me asocié al grupo Vila, le vendí participaciones primero a él y luego me desprendí de todo el paquete (América, AM 24, Ámbito Financiero, La Red).

- ¿Cuál fue su gran equivocación? ¿Qué aprendió?

- Tardé mucho tiempo en descubrir cuál había sido el gran error. Al lado de este negocio, yo tendría que haber tenido otro negocio de caja. Eurnekian tenía, al lado de América, Cablevisión. Clarín soportó su crisis con Multicanal y Clarín, que son cajas. Telefónica tiene un negocio de caja. Entonces, mi gran error, fue que tenía negocios de masa crítica pero no de caja. Hoy, los que pueden tener poder, crecer, desarrollarse y soportar crisis son aquellos grupos que tienen negocios de caja. Distribuidores de energía, de gas, de telefonía…, los clientes que mensualmente pagan por ese servicio. Yo no lo pude ver.

- ¿Estuvo deprimido? ¿cómo afrontó en lo personal su primer fracaso importante luego de una década exitosa?

- No, deprimido no estuve. Lo superé con mucha fe de que podría recuperar patrimonio. Hoy las posibilidades son muy diferentes, porque el mercado ya es otro. El mercado de medios está más concentrado.

- ¿Quiénes lo acompañaron en ese momento tan difícil?

- Yo me sentí muy acompañado por mis hijos y, no puedo negarlo, por Luis Nofal. Luis me ayudó muchísimo a recuperar patrimonio. Lo que pasó en 2006 fue únicamente una cuestión de negocios que provocó nuestro alejamiento.

- ¿En qué contexto se produce ese divorcio?

- Los últimos años me había apartado del control de TyC para concentrarme en buscar una salida a la crisis de mis negocios en América Televisión. Era el presidente de Torneos, pero había perdido el control del negocio. Y en ese contexto, en 2004, la AFA también sufre un impacto: se le pesifica el acuerdo por los derechos y pasa a cobrar 50 millones de dólares menos al año (de 80 a 30). Grondona pidió un aumento y Clarín quería que lo diera TRISA, que era mitad y mitad de Torneos y Clarín. Querían secarnos financieramente. Y yo tenía otra idea.

- ¿Cuál?

- Como así era imposible ser socio de Clarín, yo proponía venderle a Clarín los derechos del torneo local y hacer un contrato de producción con Torneos. Que Torneos produjera para Fox y comercializara los derechos que ya teníamos (eliminatorias, Copa Libertadores) que eran activos importantes. No fue posible. Y luego de varias desavenencias, me alejé del directorio y de la oficina en septiembre de 2006. Estuve muy triste. Luego la oportunidad de Golf Channel me ayudó en la recuperación.

- No le gusta hablar de esa ruptura con Nofal, quien fue su socio durante catorce años. Pero ¿cuántas veces por semana se plantea reconstruir esa relación?

- Reconstruir la relación es muy difícil. Lo vivido durante 30 años de amistad, 14 años de sociedad, es muy complicado. Lo que quedó son momentos alegres y tristes.

- Nofal fue, sin dudas, una de las personas más importantes de su vida. ¿Cree que la relación es irrecuperable?

- (Diez segundos de silencio). No puedo predecirlo. Porque es un tema muy íntimo y no puedo hacer un plan de negocios en función de la amistad. Pienso que hoy, en los negocios, es inviable. En lo afectivo, yo, conociendo a Luis, creo que es más por parte de él que mía.

- ¿Por qué?

- Luis tiene una personalidad que da vuelta la hoja y se acabó. No lo digo sólo por mi caso. Yo lo he vivido con otros amigos en común, que se acabó y listo.

- ¿Usted no es rencoroso? ¿se ha reconciliado con otras personas?

- Sí, me ha pasado. Y sé que a muchos les resulta incomprensible esta ruptura. Pero Luis es “turco”, es “talibán”. Cuando te hizo la cruz… bah, no me hizo la cruz, pero… Fue una relación de tantos años y tan fuerte… Yo digo, estaría dispuesto, lo digo porque en mi vida he vivido muchas situaciones difíciles y por ahí soy más político. Él no es así. A las 24 horas de habernos separado (sic), mandé mails, llamé por teléfono, hice intentos, hubo gente en común que ha tratado de acercarnos y ha dicho que no es el tiempo todavía.

- ¿Lo haría feliz un reencuentro?

- Posiblemente. Lo que pasa…quizás, si yo hoy no estuviera activo en negocios que están dentro del área de los negocios que él maneja, tal vez fuera posible. Pero Luis tiene gran participación en TyC, maneja el negocio y si él considera que yo puedo ser un competidor o un adversario sería muy difícil. Para él es imposible ser amigo de un adversario…

- ¿Y para usted?

- Con Clarín tengo mucho respeto.

- Pero no son amigos.

- No.

- Tampoco es fácil para usted tener una amistad con un posible adversario.

- Exactamente.

Tema diseñado por Dariusz Siedlecki y modificado por el equipo de Abramos la cancha.
Traducido por Mundoblog y Plantillas Wordpress.